Córdoba, Ver.- Artesanos que comercializan sus productos en el Museo del Café denunciaron actos de discriminación por parte del personal del recinto, al señalar que, bajo el argumento de “cambiar la imagen”, se decide de manera discrecional quién puede vender y quién no, sin que existan criterios claros ni notificación previa.

De acuerdo con los testimonios, esta situación se suma a una serie de anomalías arrastradas desde la administración anterior, en la que se señala directamente a Guadalupe Lara y Wendy Díaz por el presunto desvío de recursos obtenidos de la venta de productos artesanales. Los afectados aseguran que los pagos se realizaban de manera tardía y, en algunos casos, por montos menores a los previamente acordados, aun cuando entregaban su mercancía a precio de costo.

Una de las artesanas afectadas, Liliana Sánchez, relató que recientemente sostuvo una reunión con el coordinador de Turismo, Carlos Fernández, con el objetivo de conocer los mecanismos para reincorporar sus productos al espacio de venta del museo. Sin embargo, días después y sin previo aviso, le fue devuelta su mercancía, en particular blusas artesanales, con el argumento de que “parecían de tianguis” y no correspondían a la nueva imagen que se busca proyectar en esa área.

La artesana consideró que este tipo de decisiones no solo afectan su economía, sino que representan un trato discriminatorio hacia el trabajo artesanal local, al descalificar productos elaborados de manera tradicional y sin ofrecer alternativas claras de regularización o mejora.

Los señalamientos también apuntan a que durante la administración pasada existió un manejo irregular de los recursos, ya que, además de los retrasos en los pagos, los montos entregados a los proveedores no coincidían con las ventas realizadas, lo que generó desconfianza y afectaciones económicas entre los comerciantes.

Hasta el momento, no se ha emitido una postura oficial por parte de las autoridades del Museo del Café respecto a estas denuncias, mientras los artesanos exigen transparencia, reglas claras y un trato digno para quienes dependen de la venta de sus productos como principal fuente de ingresos.