La joven kayakista mexicana Aisha Lyra Jalil Ávila busca apoyo económico para reparar o sustituir su kayak, luego de que la embarcación sufriera daños severos durante un descenso en un río de alta dificultad. Para ella, el kayak no es solo un equipo deportivo: es la herramienta que le permite entrenar, trabajar, conectar con la naturaleza y promover la protección de los ríos.
La atleta, que ha destacado en el kayak de aguas bravas en México, lanzó una campaña de recaudación con el objetivo de reunir 30 mil pesos que le permitan adquirir un nuevo kayak y continuar con su carrera deportiva, además de los proyectos comunitarios que impulsa en torno al deporte y la conservación ambiental.
Una infancia marcada por la naturaleza
La relación de Aisha con la naturaleza comenzó desde la infancia. Desde muy pequeña mostró interés por el conocimiento, al crecer viendo documentales de vida silvestre y leyendo de manera constante. Para cuando tenía 11 años ya había leído más de 200 libros, que iban desde literatura de ficción hasta textos sobre problemáticas sociales y guías de naturaleza.
Su entorno familiar también influyó en esa conexión con el medio ambiente. Su madre trabajó como guía de río y colaboró en áreas naturales protegidas, por lo que Aisha creció escuchando relatos de expediciones, selvas y ríos.
Durante varios años vivió en la ciudad, pero el contacto directo con el kayak llegaría más adelante.
El encuentro con el río
Fue durante la pandemia, cuando tenía 15 años, que llegó a vivir a Jalcomulco, Veracruz, uno de los destinos más reconocidos del país para la práctica del kayak de aguas bravas.
Ahí aprendió a remar gracias a programas dirigidos a jóvenes impulsados por el kayakista Jhonatan Cendejas. Ese momento marcaría un punto de inflexión en su vida.
“Ese reencuentro con el río fue mágico. Sentí que por fin pertenecía a un lugar”, recuerda.
Desde entonces el kayak se convirtió en una parte central de su vida. De acuerdo con la atleta, el deporte representa también una forma de bienestar emocional y de reconexión con la naturaleza.
Una mujer en un deporte de alto riesgo
Con disciplina y el respaldo de la comunidad del río, Aisha ha logrado abrirse camino en un deporte donde la participación femenina todavía es limitada.
Actualmente navega ríos de clase V, uno de los niveles más exigentes dentro del kayak de aguas bravas. Además, ha participado en diversas competencias nacionales, entre ellas Alseseca Race y Ujee Fest, realizados en Jalcomulco, donde obtuvo el primer lugar durante dos años consecutivos.
Paralelamente desarrolla diversas actividades relacionadas con el río: trabaja como fotógrafa, kayakista de seguridad e instructora, además de impulsar iniciativas comunitarias para acercar el kayak a nuevas generaciones.
Entre esos proyectos se encuentran cursos gratuitos para niñas y niños y un programa para facilitar equipo a personas de la comunidad que no cuentan con recursos para adquirirlo.
El accidente que detuvo su camino
Recientemente, durante un descenso en un río particularmente complejo, su kayak sufrió daños graves que impiden utilizarlo de forma segura.
La situación la obligó a pausar temporalmente sus entrenamientos y actividades.
“Fue un momento duro, pero también un recordatorio de por qué amo este deporte: enseña resiliencia, trabajo en equipo, humildad y un profundo respeto por la naturaleza”, señaló.
Campaña para seguir remando
Para continuar su trayectoria deportiva y sus proyectos comunitarios, Aisha lanzó la campaña “Help me get a Boat & My Journey as a Mexican Kayaker”, con la meta de reunir 30 mil pesos que le permitan adquirir una nueva embarcación.
La kayakista explica que el apoyo no solo beneficiaría su carrera personal, sino también las iniciativas que desarrolla en torno a la promoción del deporte y la protección de los ríos.
“Apoyar esta campaña no es solo ayudarme a comprar un kayak. Es apoyar a una atleta joven, a una comunidad y a una visión donde los ríos se respetan y se protegen”, expresó.
La campaña puede consultarse en el siguiente enlace:
https://gofund.me/f4f98d1f8







