Veracruz enfrenta un panorama laboral complejo que requiere contraste entre indicadores oficiales y las interpretaciones ofrecidas por el gobierno estatal. La más reciente Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ofrece una visión más amplia del mercado de trabajo, que va más allá de la reducción puntual de desempleo destacada por las autoridades.

Cifras oficiales del INEGI: desempleo moderado y elevada informalidad

Según datos del tercer trimestre de 2025 de la ENOE, la tasa de desocupación en Veracruz fue de 2.2 por ciento, con 75 mil personas desocupadas, cifra que representa una reducción de 0.2 puntos porcentuales respecto al mismo periodo de 2024. Sin embargo, este descenso se presenta en un contexto donde otras problemáticas laborales persisten, como subocupación y precariedad de empleo que no siempre se reflejan con la misma nitidez en anuncios oficiales.

En ese mismo periodo, la informalidad laboral alcanzó alrededor del 69.5 por ciento de la población ocupada, equivalentes a aproximadamente 2.4 millones de trabajadores sin acceso a seguridad social ni prestaciones formales.

Esta proporción coloca a Veracruz entre los estados con mayores tasas de empleo informal en el país.

Además, la encuesta destaca que la participación laboral efectiva y la calidad del empleo siguen siendo retos: la subocupación afectó al 7.3 por ciento de las personas ocupadas, equivalente a unas 243 mil.

Gobierno estatal destaca baja desocupación… pero omite contexto de informalidad

En un comunicado reciente, el Gobierno del Estado informó que Veracruz se ubica entre las cinco entidades con menor tasa de desocupación al registrar 1.54 por ciento de desocupación en noviembre de 2025, según la ENOE del INEGI. El comunicado resalta que este resultado coloca a la entidad por debajo del promedio nacional y alude a una “mayor estabilidad laboral”.

Aunque no existe una contradicción directa entre los porcentajes de desempleo de la ENOE trimestral y el dato puntual de noviembre, hay diferencias metodológicas y de periodo que deben considerarse. El 2.2 por ciento de desempleo corresponde al promedio de un trimestre, mientras que el 1.54 por ciento refleja un mes específico, lo que limita la comparabilidad directa. Además, el boletín omite mencionar la elevada tasa de informalidad, un componente crítico del mercado laboral veracruzano.

Estrategias oficiales y resultados parciales

El gobierno estatal atribuye el comportamiento favorable del empleo a una “estrategia integral de vinculación”, que incluye ferias de empleo, jornadas municipales y caravanas de bolsa de trabajo, así como mecanismos digitales para consultar vacantes. Según el boletín, estas acciones permitieron que 14 mil 244 personas se incorporaran a un empleo, fortaleciendo el ingreso familiar.

No obstante, el alto nivel de informalidad laboral pone en duda la eficacia de estas estrategias en la generación de empleo formal y de calidad. Si bien la creación de oportunidades de trabajo es un objetivo legítimo, una tasa de casi 70 por ciento de informalidad indica que la mayoría de los puestos disponibles carecen de seguridad social, estabilidad y beneficios laborales básicos.
Inversión y obra pública como factores de empleo

El boletín estatal también destaca inversiones por más de 4 mil 380 millones de dólares atraídas en sectores clave, así como un ejercicio de obra pública de 2 mil 943 millones de pesos, que supuestamente generan un efecto multiplicador en el empleo.

Si bien la atracción de inversiones puede fortalecer el dinamismo económico, no necesariamente se traduce de manera inmediata ni equitativa en empleo formal para la población local, particularmente si no existe una estrategia clara de vinculación con la mano de obra veracruzana y políticas que reduzcan la informalidad.

Los datos oficiales del INEGI revelan una realidad más compleja, donde la informalidad laboral elevada y la subocupación persisten como problemas estructurales.

Un análisis integral del mercado laboral veracruzano requiere considerar no solo tasas puntuales de desempleo, sino también la calidad del empleo, el acceso a la formalidad y la sostenibilidad de las oportunidades laborales generadas.

En ese sentido, la narrativa oficial gana en optimismo, pero pierde en profundidad analítica al omitir la informalidad como un obstáculo central para el desarrollo económico y social del estado.